domingo, 18 de noviembre de 2007

La Militancia anarquista hoy en dia


Antes de comenzar este pequeño artículo queremos dejar en claro que esto es, tanto una crítica hacia los anarquistas en general como una autocrítica hacia nosotros como militantes, que es una opinión que espera dar pie al menos a una reflexión sobre el tema, y si es posible provocar un debate dentro del actual “movimiento” anarquista criollo.

Desde hace un tiempo ya que se ha advertido un aumento en el número de personas que se consideran a si mismos como anarquistas, esto en si es algo bueno, pero también hay que tomar en cuenta que este paulatino y significativo aumento de compañeros no ha significado necesariamente un aumento en la incidencia de los distintos grupos anarquistas en las luchas sociales, ya que a simple vista, y todos podemos dar fe de eso, se ve que el anarquismo es una corriente marginal dentro del mundo popular.

Ahora que gracias a ciertas circunstancias hemos aumentado en numero es tiempo ya de que demos un salto cualitativo a nuestra militancia, es hora de que analicemos nuestro accionar y tratemos de aprender de nuestros errores y falencias y de que admiremos nuestros aciertos para poder de verdad dar de una vez el paso que nos falta para mejorar la construcción revolucionaria que hace tanto tiempo estamos realizando.

Una de las cosas que nos debemos preguntar sobre nosotros y nuestros militantes es el por qué de nuestra poca efectividad, tenemos que analizar la metodología de trabajo con la que estamos actuando. La mayoría de las veces los fines que nos ponemos son poco claros, irreales, o a veces ni siquiera nos ponemos objetivos concretos para nuestro accionar cotidiano.

El anarquismo actualmente se encuentra en una encrucijada bastante clara, existen una cierta cantidad de organizaciones que destacan por sobre el resto, (léase OCL, CRA, y en menor medida el FAO) quienes, ya lo mencionamos antes, han sido incapaces de dar una respuesta a la situación, tanto por fuertes personalismos, como por ciertas practicas que a veces son cuestionables para otros compañeros/as, y por supuesto, desconfianzas y comentarios que surgieron el año 2003, con el difícil final que tuvo el C.U.A.C. y todo lo que ello trajo al anarquismo chileno, problemas que nos siguen penando hasta el día de hoy.

Por otro lado existe una infinidad de pequeños colectivos anarquistas que en su gran mayoría nacen de la necesidad de muchos jóvenes (en gran medida relacionados con el Punk) de organizarse y encontrarse con otras personas que como ellos, están comenzando a entrar en el vasto mundo del anarquismo. Sin embargo no tienen un fin, un objetivo claro por el cual trabajar, razón por la que generalmente no perduran en el tiempo, o se diluyen en carretes de amigos, o en la elaboración de fanzines, tocatas, hacen teatro, comen carne de soya, campañas por la defensa de los animales (cosas que de por sí no son desestimables, no pretendemos dar una Biblia sobre lo que es o no es, ser anarquista) pero de trabajo político, o incluso, de trabajo social, casi nada.

Fuera de esto, impresiona la incapacidad abismante de ser responsable en cualquier trabajo que se inicie, todo es tomado como un juego, nada importa, todo se diluye en pasarlo bien o en lo superficial, también es increíble el dogmatismo y orgullo existente en el medio, nadie acepta críticas, lo sienten todo como un ataque personal y estos dos aspectos impiden cualquier tipo de avance y de crecimiento.

Una de las razones que ayuda a que esto suceda y que además fomenta el aislamiento de los compañeros, es la falta de contacto entre las distintas generaciones de militantes, no hay donde ir, no hay donde aprender. Y como guinda de la torta muchos se niegan de plano a hablar sobre experiencias anteriores como el ya nombrado y famoso C.U.A.C.

La incidencia, la capacidad que el anarquismo y sus diversas corrientes, organizaciones, e individualidades tiene para influir en la sociedad hoy en día, es casi nula. Esto es lo que debemos atacar, mas allá de buscar más militantes, debemos mejorar el trabajo que realizamos hoy en día.

Uno de los principales problemas que nos penan, o que nos tienen entrampados en la actualidad, es la increíble incapacidad de que compañeros/as que adhieren a una u otra tendencia se unan para conversar, para informarse sobre en qué están otros compañeros, e incluso para coordinarse en algún trabajo específico, donde el apoyo de organizaciones e individualidades que apoyen otras prácticas, y otros modelos organizativos pueden ser de gran ayuda.

Aquí no hablamos de homogeneizar el anarquismo en torno a una sola visión, eso sería contrario a todos nuestros principios, tampoco hablamos de una gran organización anarquista especifica que englobe a todos los militantes, también pensamos que eso es contraproducente, y peligroso, al fomentar la homogenización del anarquismo, y la burocratización.

Aquí hablamos de romper con los dogmatismos, con el trabajo de pequeñas cúpulas, hablamos de que el anarquismo debe comenzar a insertarse en las luchas sociales, tanto barriales, culturales (todo tipo de cultura), como también sindical (en el caso de las tendencias que no aboguen por el fin del trabajo por supuesto), estudiantil, y en todas las esferas sociales, y por sobre todo, debe comenzar a trabajar de manera coordinada.

Las diferentes tendencias no son excluyentes, pueden cooperar, y en realidad eso debemos hacer por una parte, romper con las desconfianzas, y por otro, romper con el ghetto, insertarnos en todas las luchas. Uno no es anarquista por lo que piensa solamente, sino por lo que hace. La revolución social es tarea de todos. Recopilando, la propuesta concreta es, por un lado realizar encuentros periódicos entre las diferentes orgánicas e individualidades con simples fines de ver en que estamos, y como apoyarnos independiente de ciertas diferencias metodológicas, y por otro comenzar a trabajar seriamente en base a objetivos concretos que posibiliten la confluencia en un movimiento anarquista que tienda hacia la revolucion social.

Salud, y anarquía

¡¡Arriba los que luchan!!